miércoles, 10 de febrero de 2010

LOS FANTASMAS DE SEVILLA

Desde hace más de quince años se dice, que el edificio donde estuvo el cine Fantasio, en la calle Pagés del Corro hay un fantasma. Siempre pensé que era lógico, son muchas las almas de amantes del cine que se quedaron en pena, viendo como desaparecía, uno tras otro los cines de barrio. Con ese olor tan especial de ambientador a pino salvaje mezclado con palomitas de maíz.
Ahora, como trueque, nos han puesto salas multicines como si de un supermercado del séptimo arte se tratara. Un fantasma en un lugar como éste puede estar más despistado que un noruego en la Feria. Y es que en la actualidad todo se hace a lo grande, se olvidó ese canon aristotélico que imperó en el renacimiento de “ todo a la medida del hombre”. Desde el siglo XIX en nuestra ciudad se viene experimentando algo sorprendente, con la justificación del progreso y la modernidad, todo se puede tirar abajo. Nada puede parar el ímpetu eminentemente renovador.
En Sevilla se derribaron gran parte de las murallas que la protegían y sus históricas puertas, para que los coches pudieran circular desahogadamente. Se ha demolido gran parte del legado arquitectónico del casco histórico, que permaneció hasta principio de los años ochenta. Han desaparecido bajo la implacable piqueta un gran número de Corrales y Casas de Vecinos en Triana y San Bernardo. Sobre el ejemplo más importante de arquitectura regionalista, obra del arquitecto Simón Berris Bes, se construyó unos almacenes en la Plaza del Duque de la Victoria y sobre los sufridos adoquines de granito de las calles de la Muy Noble, se echó el negro alquitrán, para que circularán mejor los vehículos. La Gerencia Municipal de Urbanismo de nuestro Ayuntamiento se ha metido en un ambicioso plan de creación de aparcamientos subterráneos, para buen cobijo de nuestros amados automóviles. Y cada vez que abre una zanja, como de Poltergeit se tratara, les aparecen los fantasmas, en forma de vestigios históricos.
Todo esto tiene desbordado a nuestras autoridades, ya que son muchos los que pensaban que Sevilla no existió antes del 92, que sólo es una invención de nostálgicos y capillitas repeinados, puesto que donde hoy se asienta la ciudad no era más que un solar sin recalificar. Igual pensaban de Troya, que era una fabula de Homero, hasta que el aventurero alemán Schileman la desentierra en 1873 y para colmo, en ese mirador de Sevilla que es el Aljarafe, han descubierto en estos días, la trama de una población tartésica en el mismo lugar donde fue encontrado el extraordinario Tesoro del Carambolo. Pero no se hagan ilusiones, encima se construirá un hotel. Lo que hubiesen dado José Gestoso y Jorge Eduardo Bonsor por estar ahora y ver todas las catas que se ha abierto a la vez. Cuánto descubrimiento y en tampoco tiempo. Qué pena que se haga todo tan deprisa, sólo teniendo en cuenta situaciones coyunturales y con unas elecciones en el horizonte.

A mediados de los años setenta surgió una polémica interesante, terminar o no la Torre de los Remedios. Por aquellos años el que escribe erá un inquieto estudiante que se oponía a que ningún edificio anulara a su torre mayor la Giralda. No quería que Sevilla perdiera ese paisaje barroco, de una torre que se distingue a lo lejos y emerge entre un blanco caserío para recibir al visitante con el repique de sus campanas.
Un profesor, ante mi pasión conservadora, me dijo”Alfonso cada época tiene su símbolo en ésta ciudad, la Giralda lo es de la dominación musulmana y cristiana, mejor que se termine y sea de esta” . Muchas veces me pregunto si se acordará de aquellas palabras cuando baje del Aljarafe y no sea capaz de encontrar el alminar más bello del mundo, con tantas torres nuevas.
Creo que me estoy convirtiendo en otro fantasma de Sevilla. Que igual que muchos que aman esta ciudad, sus palabras no se oyen tornándose en lamentos dónde sólo se perciben sus gemidos. Por eso hoy , voy a terminar cantando a Sevilla. Poniendo en este papel, lo que salió de los labios de ese trovador popular que fue Paco Palacios “El Pali”: No llores Sevilla mía, no llores Giralda guapa, no llores Torre del Oro, que te voy a hacer un río nuevo con lágrimas de mis ojos.

Alfonso Orce
La Voz de Sevilla, noviembre 2002



Terminaba el año 2002, ya veían fantasmas por Sevilla.
Ahora parece que vuelven



http://www.abcdesevillatv.es/sevilla/reportajes/ruta-casas-encantadas-sevilla-75604.html