lunes, 18 de junio de 2012

TRIANA (I)

TRIANA (I) En la recurrida y eficaz wikipedia se puede encontrar lo siguiente. Triana: “Triana toma su nombre del antiguo barrio tradicional homónimo, ubicado junto al río Guadalquivir, a la otra orilla del núcleo histórico y considerado uno de los barrios más populares de la ciudad, por tener una identidad muy acentuada.” Tal vez, el estar ubicada a extramuros de la ciudad y separada por el río, ha sido por un lado fuente de los recursos económicos y por otro de los infortunios causados por las avenidas acontecidas en distintos momentos históricos, ha llevado a los trianeros a crearse una especie de identidad diferenciadora con los pobladores de la otra orilla. Esta visión viene siendo incorporada a la fantasía popular desde tiempos lejanos por todo tipos de autores, uno de los más interesantes ha sido el ilustrado Justino Matute Gavira en su obra “Aparato para escribir la historia de Triana y su Iglesia Parroquial”, Sevilla, 1818. El primero que de forma explicita plantea el origen del nombre del arrabal y las diferencias con Sevilla: “Así acontece con la Sra. Sta. Ana en Triana, pues cualquiera que considere la total separación que esta collación tiene de la ciudad, lo particular de su situación, la parte que tuvo en la conquista, la fortaleza de su castillo, la nobleza de su iglesia parroquial, su considerable vecindario, número de sus conventos é institutos de piedad, con otras particularidades que la ennoblecen, advertirá que algo más hay que decir de lo que se halla escrito en las historias de Sevilla.” Macarena Martín Castillo en su estudio Orígenes de Triana: Guarda y Collación de Sevilla, Sevilla 2009 atribuye la culpa de esta exaltada diferenciación a lo siguiente: “la responsabilidad de esa popularidad que lleva a pensar en Triana como algo ajeno a Sevilla tiene relación con un universo de arquetipos trianeros que nace en la época romántica de la primera mitad del siglo XIX” Sobre estas bases de los “arquetipos trianeros”, se ha venido construyendo a lo largo de los años la imagen de la Triana actual, en torno a una literatura con las mismas claves del más rancio nacionalismo localista. Este ideario emanado de la pluma de escritores tanto locales como foráneos, no está siempre sostenido en referencias historio gráficas, sino que se crean sus propias autoreferencias basadas en hechos subjetivos y personales. Este discurso perfectamente aceptado por una amplia gama de políticos, que prefieren oír hablar de las Pavías de Enrique que de los engorrosos problemas del barrio. Nos llevas hasta la situación presente donde sólo se transmite al resto de Sevilla y a cuantos nos visitan, una visión cargada de tópicos folcloristas y una cultura basada exclusivamente en la oferta hostelera.Como consecuencia de esto, no es extraño encontrar personas por las calles del barrio luciendo camisetas con frases como, “ Triana República Independiente” o Triana is not Seville”. "El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia." –Miguel de Unamuno. Lo cierto es, que se ha ido desmontando una Triana popular, mandando a sus antiguos moradores que configuraban el paisaje humano a los Polígonos, para dar paso a un barrio residencial más de clase media, perdiendo formas de vida sociales como los Patios de Vecinos y los Corrales. Pocos se han rehabilitados y en algunos casos no muy acertado como el del Corral de la Encarnación, a pesar de ser declarado Bien de Interés Etnológico. La fachada no guarda ninguna relación con la anterior ni con el entorno. Esta perdida de gran parte del caserío tradicional a traído la desconfiguración en poco espacio de tiempo del paisaje urbano tradicional y del crecimiento repentino con las consecuencias negativas que conllevan . A todo esto no ha sido ajena la tremenda presión inmobiliaria que ha sufrido la zona. Por otro lado soy de los que piensan, que gran parte de todo lo bueno y malo que se ha realizado en esta orilla del río, se debe a la intervención de personas. Tal vez necesitemos en estos momentos de aquellos que quieran de verdad a Triana, como los que se pusieron al frente para defender su pueblo por encima de sus propios intereses y a costa de su propio patrimonio, como los que tuvimos en otros tiempos demostrando previamente ser buenos profesionales o capacitados empresarios. Todos ellos vivieron un tiempo donde a las cosas se las llamaban por su nombre, es decir, de forma clara y comprensible, alejándose de palabras que se prestaran a interpretaciones confusas y ambigüedades manifiestas. Al contrario de lo que viene siendo habitual en la política contemporánea. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ texto del libro Eternidades, de 1918. "Intelijencia1, dame..." ¡Intelijencia!, dame el nombre exacto de las cosas! ... Que mi palabra sea la cosa misma, creada por mi alma nuevamente. Que por mí vayan todos los que no las conocen, a las cosas; que por mí vayan todos los que ya las olvidan, a las cosas; que por mí vayan todos los mismos que las aman, a las cosas... ¡Intelijencia, dame el nombre exacto; y tuyo, y suyo, y mío, de las cosas! Alfonso Orce