miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL AZULEJO DE LA ESPERANZA DE TRIANA DE LA CASA DE LOS ARTESANOS

JUNTA DE GOBIERNO DE LA HERMANDAD DE LA ESPERANZA DE TRIANA 1930-31, MUCHOS CERAMISTAS En el Tejar de Joselito, en la calle Covadonga y en el número 9, estaba colocado un retablo en azulejos de la Esperanza de Triana. El altar de cerámica que hacía sentir a la Virgen en aquel lugar y acompañaba a todos cuantos allí trabajábamos, se ha convertido en estos días en un símbolo de la resistencia de los últimos artistas que quedan en el corral de la Casa de los Artesanos por permanecer en ese lugar. Según se contaba, la Virgen estuvo en su tejar de Joselito en el mes Julio de 1936. En aquellos días, Triana vive un periodo convulso de su historia como consecuencia de los acontecimientos que suceden con el levantamiento militar del día 18 y la resistencia al mismo por parte de las milicias populares que se atrincheran en el barrio. Ante el miedo que la imagen de la virgen pudiese ser destruida, dispone la ocultación en un horno de su alfar. La historia por real o no, es curiosa y conmovedora, tuvo que ser un alfarero el que evitará que la Esperanza corriera la misma suerte que las titulares de la Cofradía de la O. Precisamente fue el gremio de los ceramistas quien funda en 1418 la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza en la Parroquial de Santa Ana. Él mando pintar este cuadro en la vecina Fábrica El Carmen, regentada por Francisco Morilla Serrano autor de la obra y primo de Antonio Morilla Galaea, para conmemorar el paso de la Esperanza por su taller y perpetuar este hecho. La Esperanza, una vez salvada, recorrió en salida extraordinaria las calles de Triana en 1936. José Ruiz Flores (1907-1988) llegó a ser Hermano de Honor de la Hermandad de la Esperanza de Triana, era el único hermano trianero en posesión de la medalla de oro de la Hermandad de la Esperanza de Triana y desempeñó durante más de 30 años consecutivos el cargo de Mayordomo de la Hermandad,a la que dedicó gran parte de su vida.
Hoy sabemos el destino de esos azulejos, la Hermandad de la Esperanza de Triana anuncia por medio de su página Web: “La Junta de Gobierno de nuestra Hermandad, desea mostrar el máximo agradecimiento por tan generosa donación a Juan Silverio (Trianero de honor) y familia, la cual una vez más ha mostrado su magnánima generosidad con la Hermandad, así como interés en la preservación de obras de artes autóctonas del barrio de Triana, ya que gracias a su donación este retablo cerámico será conservado de manera adecuada para el disfrute de todos en el barrio de Triana” El quitar los azulejos ,de aquel sitio, no tiene más sentido que el despatrimonializar la Casa de los Artesanos para que pierda el interés cultural y artístico que ahora tiene. Lo más lamentable de todo, es que los dirigentes de dicha Hermandad se presten a ello y no muestren sensibilidad y àprecio hacía su propia historia. El azulejo fuera de la Casa de los Artesanos pierde el sentido de devoción testimonial para el que fue creado y deslocaliza un lugar de referencia y que por los hechos relatados es, además, acervo de la historia de Triana. ALFONSO ORCE