domingo, 7 de octubre de 2012

EL ENIGMA DE ÍÑIGO LÓPEZ


Nos relata José Gestoso en su Historia de los Barros Vidriados: “ en el muro de la derecha, al final de nave de la Epístola, y á muy poca altura del suelo, una láude sepulcral, también de losetas de azulejos, en la que se vé representada una figura yacente de varón vestido con ámplia túnica amarilla, birrete azul obscuro, medias verdes y zapatos negros. Por dos aberturas laterales de la sotana, aparecen los brazos cuyas mangas son de tela morada. Con sus manos cruzadas sobre el pecho sujeta una cruz, y apoya la cabeza en una blanca almohada que ofrece por adorno dos sencillas golpes de la cería morisca, que figuran bordadas en ella, así como un trozo visible de la cenefa rodeara. Una estrcha guardilla compuesta de hojas góticas serpenteantes, rodea la imágen interrumpida en dos partes, en la lateral dercha con el siguiente letrero esta figura isepultura es de inigolopes y á continuación hay un espacio en que está saltado el esmalte donde debió haber otra palabra ¿ la de esclavo ?(1) según la tradición." Desde finales del siglo XV y hasta 1529 existe constancia documental de la presencia en Triana del italiano Francisco Niculoso Pisano, renovador de la cerámica e introductor del renacimiento en el azulejo sevillano, al traer los estilos de los centros cerámicos de Italia. EL paño de azulejo que conforma la lauda sepulcral de Iñigo López es la primera obra que se conoce y conserva de cuantas realizó en su taller de la calle Larga de Triana. Este ceramista fue atraido por el explendor de nuestra ciudad durante el mandato del Administrador Apostólico de la Archidiosesis de Sevilla el poderoso cardenal Pedro González de Mendoza conocido por el tercer rey, promotor del renacimiento y del descubrimiento de América, e hijo de Íñigo Lopez de Mendoza, I Marqués de Santillana y que ejerció su episcopado en nuestra ciudad durante el periodo de 1474-1482.
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Podemos considerar a Niculoso Pisano, como un importante artista ya muy considerado en su época, al que los encargos, le vienen de personas e instituciones relevantes. Por ello, debemos de valorar al personaje retratado como alguien significativo en su época y por el hecho de ser enterrado en la iglesia de Santa Ana. No teniendo una base sólida la teoría de que se trate de un esclavo, como mantiene la tradición que recoge el propio Gestoso: dicese que por los años de 184...habiendo acudido una noche á esta iglesia un alfarero de triana a bautizar a un nieto suyo, hallándose orando próximo al altar de Santa Cecilia, llegó a él un venerable anciano y le dijo ¨Castro: ahí está enterrado el esclavo asesinado pòr el Marqués} Pasó un mes y hallándose el mismo alfarero en el templo al terminar la misa de doce, se le acercó el mismo anciano repietiéndole lo mismo: allí está enterrado el esclavo; dilo al Sr. Cura.) Pasaron dos o tres años de esto, y con motivo de hacer obra en el mencionado altar de Santa Cecilia , se halló detrás de él la láude que hemos descrito. Que estuvo oculto hasta nuestros días, lo confirma con su silencio cuantos escritores se han ocupado detenidamente en hablar de las antiguedades de esta iglesia. Todos tratan del altar de Santa Cecilia, pero, ninguno menciona tan curiosa obra de azulejería sevillana."
Todavía hoy, la identidad de Iñigo López sigue siendo un enigma, pero se puede mantener una hipótesis muy contraria a la popular y no alejada de la verdad en base a algunos indicios que nos pueden aproximar para desvelar este misterio, aunque ha sido borrado intencionadamente lo que podría ser la solución a este secreto. La desaparición de este dato ha dado pie algunas leyendas populares en el barrio como la que se puede obtener novio pegándole en la cabeza con el zapato, Este hecho, es en gran parte la causa del deterioro acelerado de la obra desde que fue descubierta, motivo por el cual se le colocó una verja. Las piezas de azulejos a todas luces tienen una restauración antigua, concretamente al fuego y la huellas de lo que debió ser un traslado. Esta obra estaba en otro lugar, mi experiencia me dice que las roturas son propias de un desmontaje y el desgastes de algunas zonas de estar en lugar de tránsito ,posiblemente el suelo o una cripta. Del texto del historiador podemos extraer algunos datos interesantes de los cuales podemos destacar los siguientes : La obra estuvo oculta aproximadamente hasta 1844, que ya estaba borrado lo que podría ser el apellido del difundo y lo más interesante aparece la figura de un Marqués en la leyenda. Datos a tener en cuenta, además de la fotografía aportada en el libro que data de 1904, nos muestra con más nitidez el rostro del retratado, que igualmente puede ser valorable. La figura que aparece en la placa pintada mantiene un gran parecido con el I Marqués de Santillana, como podemos ver en este fragmento del retablo pintado por Jorge Inglés para el Marqués y que se conserva en el museo del Prado, aunque muy improvable que pudiera tratarse del mismo personaje, puesto que murió en 1458 y la láuda es de 1503 además de estar enterrado en su palacio en Guadalajara. Sin embargo puede tratarse de otro miembro de la Casa de los Mendoza puesto que el birrete, la bolsa que aparece entre sus manos y la cruz son semejantes a las que usaba el Marqués. Existe otro dato interesante, los colores con que se viste el personaje y lo plasma Niculoso, amarillo, verde y la cruz naranja ( roja) a todas luces parece ser un hábito o uniforme, pues bien, esos colores son los de la Casa de los Mendoza, por lo cual se deduce que es el uniforme de los Mendoza y de esa manera fue amortajado como era la tradición. La leyenda popular en la que aparece un marqués, acrecenta la teoría de que se trate de un Mendoza, ya que a principios del XVI existieron varios Iñigo López de Mendoza pertenecientes a esta influyente familia y del que se podría tratar, por la fecha de su muerte, es de Iñigo López de Mendoza y Luna muerto en 1500 o 1501 y enterrado en su palacio del Infantado en Guadalajara,. Alfonso Orce