domingo, 24 de noviembre de 2013

Historias del Vinagre :Apuntes para un libro inédito "LA CONJURA DEL DRAGÓN O EL COMPLOT DE SEVILLA " Continuación de la Parte II



Continuación de la Parte II

En la puerta del juzgado tropiezo con el guardia que avisó que me buscaba Manolito, ambos nos miramos mientras  él se fija en la carpeta . Es el final pensé, mientras me temblaban las piernas de miedo. Detrás de unos gritos cada vez mayor y  más cercanos, entonces oigo:

- ¡¡Perea, Perea¡¡!! hay alguien  abajo¡¡ - Pregunta el cabo desde las escalaras.

-¡Sin novedad en la puerta , mi cabo¡- Responde el guardia.

- ¡Corre, corre chaval, que Dios te ayude¡

  Tira por la calle Cuna, por Sierpes no¡ 

Eso hice, corrí hasta la puerta del Palacio de los Condes de Lebrija, donde paré a tomar aire  y observé  algo extraño, las Puertas estaban echadas. Nunca había visto cerrada sus puertas, siempre me encantaba pararme y mirar desde la cancela su hermoso patio lleno esculturas y mosaicos romanos, hoy cerrado a cal y canto.  Entonces me acorde que era sábado y que mi padre me esperaba a las 2,( hacía semana inglesa*), para comer. Además quería buscar la protección de él y esconder la maleta. Entonces miré al frente y vi la salida, un rótulo en cerámica que ponía calle Goyeneta , era el mejor camino hasta el bar. Llegué a la calle Puente y Pellón y gire a la derecha, para entrar por la calle Siete Revueltas parando en la última esquina, mientras observaba como iban cerrando los comercios apresuradamente.

Desde allí pude divisar un gran revuelo de gente en la puerta del bar de mi padre. Reconocí  al cabo Cigüeña que sobresalía entre todos, dando aspavientos señalando a distintos sitios y aparentemente malhumorado.  También  reconocí al  que venía al frente del grupo que asalto el juzgado, un tipo repeinado lleno de brillantina y  con un traje elegante de color claro. En la mano que empuñaba la pistola mientras hablaba en el corro , algo me llamó la atención, un gran anillo que relumbraba con el reflejo del intenso sol de julio. El destello me dio en la cara , lo que  hizo que me deslumbrara  la visión por unos instantes. De pronto siento una mano sobres mis hombros  que me sujeta con fuerza  y una voz me dice:

- Pepito  entra dentro, soy Enrique Bernabé-

-Tu padre anda buscándote, lo han llamado del juzgado cuando yo estaba con él.-

¿Qué es esa cosa tan importante Pepito?

-No se lo puedo decir Don Enrique- Le respondo

Don Enrique era un viajante de éxito que representaba, entre otras cosas,  máquinas de coser de  la famosa  marca Wertheim  y  contertulio habitual del bar .

-Esperamos en casa hasta que se despeje la calle- Me pide

Mientras tanto, charlamos durante un largo tiempo y  me insistía una vez y otra en saber la importancia de los documentos. Yo solo le dije: Que no entendía de política y que me daba igual, que no me separaré de ellos. Que es el encargo que tengo por parte de mi jefe, salvarlos. 

-¿Quiénes son esos que te persiguen Pepito?- Me interroga

Solo conozco al cabo y sus guardias, están destinado desde hace pocos días en la vigilancia de los  Juzgados. La semana pasada cambiaron a todos los que siempre estaban allí de servicio, excepto  a uno por orden del señor juez, que se resistió a que ese agente fuese cambiado de destino y que hoy por suerte estaba en la puerta.

-Ese cabo es un matón peligroso , tiene una banda de forajidos armados por él. Sé de buena tinta que se dedica al atraco de los pagadores  de nóminas y está amparado por un sindicato-

-A  mi jefe no le gustaba nada.- Le respondo

Don Enrique me comentó que pertenecía a la falange secreta y que horas antes había tenido una reunión en el Bar  The Sport con Pepe el Algabeño y otros  falangista. En dicha reunión habían tratado sobre un levantamiento militar que se produciría hoy, y a cuya cabeza en Sevilla estaría el Inspector General de Carabineros Gonzalo Queipo de Llanos. Tenía encomendado  contactar con todos los falangistas que pudiera, para que se presentarán en la División ya que él tenía salvoconducto para viajar por su condición de comercial y una misión mucho más arriesgada: Pasarse  por Triana por encargo especial,  en la que le harían entrega de algo importante , porque  el jefe local de falange Joaquín Miranda  estaba en la cárcel de Ranilla .

Yo le respondí  que no tenía ni idea de lo que era eso  de la falange secreta y él me respondió rápidamente:

-Los que no están  en ninguna lista y  tienen cargos civiles o militares y se pueden mover  con libertad, el resto en su mayoría están en la cárcel.-

-En Sevilla, hay ahora mismo miles de hombres armados , entrenados  y encuadrados en las distintas milicias radicales  del Frente Popular dispuestos a todo, tras el triunfo de las elecciones para ellos, es la revolución. No en vano, le  llaman Sevilla la Roja.- Me aclaró.

¿Por qué me cuenta usted esto?

¿Quieres fumar? Me  señala con un cigarro que saca de una pitillera y a continuación enciende un elegante mechero metálico.

-No, no fumo.-

-Mejor, esto es una mierda- Me dice mientras mira como el humo se va hacía el techo.

En ese momento suenan varias detonaciones, que por el ruido parecen  saltar cristales.

¿Son tiros don Enrique?

-Efectivamente Pepito, son paqueo-

-¿Qué es eso?-

-Gente que disparan desde las azoteas  coja a quien coja, es una guerra sucia y sin valentía, de cobardes, le llaman Pacos (francotiradores) -

-No entiendo nada- Respondí tranquilamente.

-Estos mal nacidos, lo aprendieron en África ,en la Guerra de Marruecos. Allí aplicaron lo mismo que nosotros contra los franceses,  pero sin dar la cara, que nosotros sí la dimos en  la guerra de guerrilla por nuestra independencia.- Relataba mal humorado.


-  Los moros rifeños utilizaron la guerra selectiva sin frente, podías caer en cualquier parte,  cuando comías,  dormías o  estabas meando, un tiro  solitario y  puf  hombre muerto. Conocían el terreno y se parapetaban en las montañas. Nos esperaban como presas y  caíamos como conejos. El  Barranco  del Lobo y Annual en los dos, en los dos estuve.-Repetía, señalando a no sé dónde.

-El Barranco del Lobo, el maldito Barranco del Lobo, vaya nombre para morir, !vaya sitio para morir Pepito¡- Exclamó

Me contaba todo esto con la mirada perdida.

-Mi padre era zapatero y pertenezco a una familia de 8 hermanos, vivíamos en la calle Feria en una casa de vecinos del barrio de la Macarena. Pronto me tuve que salir del colegio, a pesar de tener talento y en contra de la opinión de mis profesores que veían en mí  a un buen estudiante. Aunque la zapatería de mi padre iba muy bien, tenía mucho trabajo y empleaba a dos hermanos míos, no daba para todos. La calle Feria es muy comercial, pues es la entrada natural a Sevilla de todas la gente de la Vega del Guadalquivir y de la Sierra Norte, es una buena escuela de comercio, ahí aprendí yo este oficio  que me da hoy de comer –

Con 15 años me fui voluntario al ejército, mi padre tuvo que ir al juzgado para que me pudieran alistar. En 1904 ingresé en el Regimiento de Infantería nº 8, dos años más tardes fui  trasladado a Melilla, dónde ascendí  a cabo al poco tiempo.

Recuerdo que en una misión de correspondencia, donde teníamos que contactar con una Kabila  supuestamente amiga . Era  invierno, el invierno en aquellas montañas del Rif es tan duro como el verano, nieva en gran parte de las cumbres y llueve  torrencialmente.  Atravesamos el  río Uad Kebir* (hoy se llama Amekran) para cumplir nuestra misión, al regreso el río había crecido inesperadamente, debido a las intensas lluvias y en esos momentos estábamos asediados por un grupo de rifeños. La munición empezaba a escasear y veíamos insalvable cruzar  aquel embravecido río, mientras los disparos eran cada vez más cercanos y certeros,  3 de los 4 soldados que componían mi escuadra y el interprete ya estaban heridos .  En aquel momento el soldado acemilero  José Mármol Raya natural  de La Puebla de Cazalla ( Sevilla) aligera de carga el mulo y lo monta ,subiendo a uno de los heridos que lo amarra a su cintura, para cruzar el río, cosa que consigue gracias a la potencia de nado de la acémila . Todo esto en medio de un intenso tiroteo,  milagrosamente nos salva  pasando uno a uno hasta el último ,al otro lado de la orilla . Una bala impacto en el lomo del  mulo, causándole una gran herida que fue vendada con las cintas de las polainas del soldado y taponada con la arcilla del río. El animal aguanto más de quince kilómetros hasta que cayó. Quise rematarlo con mi fusil, pero el acemilero se negó  y nos apunto con el suyo gritando ¡¡Éste nos ha salvado y queréis matarlo, antes a mí!! . Solo es para que no sufra y  escapar más ligero, no podemos esperar aquí mucho tiempo, sin alimentos ni municiones. Le decía una vez y otra, tratando de calmarlo. Se hizo un tenso silencio, que fue roto por el interprete nativo ;
- Detrás de aquella loma hay una cueva y un pozo que usan los pastores, allí podemos refugiarnos - Conseguimos llegar con el mulo a la cueva y esperar hasta que todos se curaran, una vez más la suerte nos acompañó y  la cueva resultó ser un secadero de quesos, que nos nutrió por varios días.
Aquel animal hizo  alejarnos del camino donde nos esperaba el enemigo emboscado, como ocurrió con otra patrulla que no tuvo la misma suerte.

Por aquella acción de guerra ,se ganó el soldado acemilero una medalla pensionada y  el ascenso al grado inmediato superior de Soldado de Primera , luciendo desde aquel día la tirilla encarnada en ángulo de 60º sobre el brazo . A mí, me propusieron para Sargento, empezando en aquel momento mi verdadera carrera militar.

Al poco tiempo conseguí, con informe favorable del jefe de mi unidad, el ingreso en la Academia de Infantería de Toledo.  Saliendo  en  junio de 1909 con el grado de Segundo Teniente. A los pocos días ,desde Málaga en un vapor, llegué  de nuevo a  mi amada Melilla , donde me encuadraron en su comandancia General, en labores de oficina, destino que creía poco adecuado para mí por considerarme hombre de acción.

En los primeros días de julio de aquel mismo año,  una mañana , llegó el Comandante Jefe de la Ayudantía donde trabajaba, dando gritos de indignación

-!Han atacado y matado a seis trabajadores Bernabé ¡-

¿Dónde mi Comandante?

En Sidi Musa, estaban construyendo un puente para el tren de las minas de  hierro de Uixan.

(El 9 de julio de 1909 se produce en Sidi Musa un ataque de los rifeños a un grupo de obreros españoles que construían un puente para un ferrocarril de la Compañía Española de Minas del Rif , matando a seis de ellos e hiriendo a uno. Cuando los hechos son conocidos por el gobierno, presidido por Antonio Maura, éste decreta el 10 de julio la movilización de tres brigadas mixtas de Cazadores, la de Madrid, Cataluña y Campo de Gibraltar formadas en su mayor parte por reservistas de las quintas de 1903 y 1904, lo que provoca disturbios en Madrid y en Barcelona, donde se producen los sucesos conocidos como la Semana Trágica.)

Me presente voluntario, para  ir en el batallón que se formó con las fuerzas propias que había en Melilla y de las que iban llegando de la península para ir a Sidi Musa. El día 20 fuimos atacados por numerosas fuerzas harqueñas que nos produjeron gran cantidad de bajas, aunque fue rechazado tras largos combates, bajo un sol abrasador sin agua y sin comida.

 Novedosa para mi hasta entonces fue su inusual táctica, nos disparaban desde las alturas con gran precisión y elegían el blanco, primero los jefes después los oficiales y por último la tropa.

Un día cuando me encontraba con una sección en una misión de reconocimiento y vigilancia en una de las laderas del monte Gurugú , estaba informando a mis jefes de la Plana Mayor por medio del heliógrafo, un disparo hizo saltar el espejo por los aires.

Grite.!cogerlo, cogerlo! Salio un cabo machete en mano y le siguió un pelotón para cubrirlo, atrapando al moro.

 Cual sería mi sorpresa , al comprobar que estaban perfectamente dotados y con modernos fusiles Remington de fabricación USA . Nosotros anticuados fusiles Mauser y escaso de munición. El prisionero nos manifestó que tenían aprovisionamiento en abundancia y que estaban preparándose para una gran batalla.

Se lo comuniqué a mis superiores para que estuviésemos preparado, ya que las extrategías de guerra clásica no valdrían allí.

Por desgracia mis temores se cumplieron, en el Barranco del Lobo, pusieron en marcha su temida emboscada, produciendo gran cantidad de bajas. De los primeros en caer fue el propio jefe al mando de la brigada el general Pintos  y uno tras otro, la mayoría de jefes , oficiales  y gran número de tropa. Yo salí ileso, pero tuve que hacerme cargo de organizar el repliegue de mi compañía al caer el capitán, que pertenecía a los Cazadores de Arapiles. En dicho regimiento hasta el Pater  tuvo que tomar el mando.

Fue terrible aquella derrota, que para colmo se repetiría más tarde en Annual la misma estratagema contra nosotros, cayendo en los mismos errores.-




Mientras todo esto contaba,  me di cuenta que habían pasado más de dos horas  y le dije que me marchaba.

Entonces dijo que me acompañaría hasta casa y que daría escolta, ya que en la ciudad se estaban  produciendo multitud de desordenes. Yo le dije que acompañándome sería suficiente (empezaba a dudar en aquel momento de todo el mundo).


Continuará.................