sábado, 2 de noviembre de 2013

Historias del Vinagre :Apuntes para un libro inédito "LA CONJURA DEL DRAGÓN O EL COMPLOT DE SEVILLA ( ADELANTO II PARTE)"



Hoy  2 de noviembre, continúo con la lectura y pongo un adelanto de la II Parte, aunque esta historia es larga :
"En  la tarde del 17 de julio de 1936,  mientras todo parecía en calma, en aquella calurosa tarde  de viernes. Don  Manuel  echaba una cabezada sobre su mesa, con las persianas echadas de toda la dependencia y yo cosía sin hacer ruidos legajos y expedientes en el más absoluto de los silencios.  De  pronto, sale de su despacho el Juez alarmado y gritando- ¡¡Manolo, Manolo!! ¿ Dónde está el Secretario?

– Ha salido a tomar café Señoría -contesta sobresaltado.

-¿Qué pasa Señor Juez? Le pregunta Don Manuel.

-Que unos militares se han sublevados en Melilla- Responde  con intranquilidad.

El oficial  trata de tranquilizar al juez y le dice:

-No creo que sea nada importante, será como otras veces- Asevera.

- Esta vez sí es importante, me han llamado de Madrid y del Gobierno Civil- Puntualiza el Juez.

-Mando al Niño a llamarlo ahora mismo y con un gesto cómplice me llama para que me acerque, me dice en voz baja:

- Sí pasa algo,  tienes que  poner  a salvo  lo que tú sabes –

Se levantó y me llevó hasta la habitación  donde estaban los expedientes, los extrajo de las estanterías para  meterlos  en la cartera del correo y procedió a guardarlos  en un  hueco del falso techo.

-No le digas a nadie que tienes estos papeles- Me advirtió.

-Y ahora llamas al Secretario y te vas a casa- Concluyó



Corrí hasta llegar al Puente de Triana, casi sin darme cuenta estaba en mi casa y no me había encontrado a  nadie por las calles, en aquella extraña tarde de verano.

A la mañana siguiente, sobre las 9 de la mañana, me presenté en el trabajo y al entrar por la puerta me paró uno de  los Guardia de Seguridad.

-Niño, Manolito anda buscándote- Me dice el guardia.

Al lado estaba el cabo conocido en el barrio como El Cigüeña, por ser muy alto, que me miró sorprendido al ver mi cara. A los Guardias de Asalto le exigían más 1,70 de altura, para aquella época era mucho y este sobrepasaba el 1,80. A mi jefe no le gustaba nada El Cigüeña y creo que era recíproco, pues los dos apenas se hablaban.

Subí las escaleras a toda prisa  y el cabo salió detrás de mí hasta llegar al primer piso, donde esperaba el Sr. Rodríguez cortándole el paso y le dijo:

 -¿A dónde va usted-

- El niño que no tiene vergüenza, ha entrado y no ha dado los buenos días- Respondió resoplando por el agotamiento de  la persecución.

-¿Y usted los ha dado? Sentenció Don  Manuel poniéndose de puntilla mientras lo miraba fijamente. El otro se puso derecha la gorra de plato y se ciñó el correaje con gesto de desafío, dándose media vuelta.

-Hoy no te muevas de aquí hasta que yo te lo diga- Me manifestó.

Sobre las 1  de la tarde, irrumpen en el Juzgado un grupo de hombres armados al que acompaña el cabo Cigüeña y sus agentes. El grupo va encabezado por un paisano que se identifica como autoridad, seguido de gentes uniformadas de militares y civiles.

Exigen ver al Juez y al Secretario, Don Manuel les pregunta por el motivo de su visita. Sé que está ganando tiempo, en ese momento me mira y es la señal. Mientras él los distrae y se los llevas al despacho del Juez, aprovecho para llevarme el maletín del correo.

-¡El Niño, El Niño!- Escucho los grito del cabo por las escaleras, ya era tarde para cogerme. Salí corriendo ………………………..continuará"