sábado, 24 de julio de 2010

HISTORIAS DEL VINAGRE .APUNTES PARA UN LIBRO INÉDITO

LOS TESTIGOS FALSOS



Noches de Velá


Hoy, como hace mucho tiempo , alcanzo la mañana y me levanto anticipándome a los rayos del orto mítico . La luz del sol de este caluroso mes de julio me hace sentir pequeño, frágil, indefenso, ante tanta fuerza aúrea que machaca sin piedad mi agotado cuerpo. Es el verano que se presenta en todo su esplendor, haciéndome recordar los preciados días de mi niñez donde el día era eterno y la noche mágica.
Esta mañana recorría la SE30 cuando de pronto giré mis ojos y ahí estaba mirándome, ( perdonad, no encontraba otra palabra aunque parezca copiada ) era real , el Peñón de Algámita.
La culpa la tenían un bando de gaviotas que trabajan en Mercasevilla, bueno que comen en el mercado central de Sevilla. El verlas acudir cada mañana puntualmente siempre llama mi atención, éstas no tienen estrés.
El Peñón de Algámitas desde la vieja HISPALIS, es como el Lucero del Alba. Aparece unos minutos al amanecer y luego desaparece.
Algunas mañanas desde el barrio de Palmete, le enseñaba a Bartolomé, mi amigo de fatigas en el Instituto donde daba clases ,el Peñón. Era un espectáculo impresionante, la luces doradas del otoño y el sol naciente del Este en perfecta perpendicularidad ortogonal, creaba una visión fantasmagórica de una gigantesca pirámide que se alza sobre la campiña sevillana.
Desde el umbral de la pequeña ventana ( no voy a decir alféizar ni mariconadas por el estilo, hoy no estoy para eso) de mi cuarto del pisito del Polígono de San Pablo , que le dieron a mi padre cuando se vino abajo el corral de vecinos donde vivíamos en Triana. Veía en los días claros aquella montaña azul que sobresalía en el horizonte de pisos de estrenos y de sueños nuevos.
Siempre quise ir a esa montaña, que no sabía su nombre ni donde estaba. Aunque ahora sé donde está y su nombre, no sé si iré, es de esos sueños que es mejor dejar para más tarde o tal vez no cumplirlo.
PEÑÓN DE ALGÁMITAS
Sin darme cuenta estoy en la plaza del Zurraque, ya en casa y el coche bien aparcado , sólo son las nueve de la mañana.
-Buenos días Don Alfonso.
Que sorpresa, Vinagre.
-¿Qué hace Vd. tan temprano levantado? .
-Estoy trabajando en la Velá de guarda – dice el Vinagre con su peculiar ronca voz que hace eco en la solitaria plaza.
¿Vd. trabajando? Pensaba que eso no era para usted.
-Mi vida laboral es ta extensa como los curriculum de los miembros del tribunal que a usted lo han examinado, cabe en un papel de fumar.- Afirma el Vinagre con su sonrisa burlona.
¡ Y Usted que sabe de mis exámenes!-exclamo con fingida indignación.
-Sé más de lo que usted se imagina- respondió echándome en la cara el humo de un puro Romeo y Julieta que le regalé a primeros de mes, cuando vine de la boda de la hija de mi amigo Juan Antonio de Lebrija.
-Sé que los señores que a Vd lo han evaluado no merecen el crédito que tienen y le ocurrirán lo mismo que el del caso que viene escrito en este papel, y que me dio un amigo mio que fue jurista de prestigio.

A continuación transcribo la fotocopia :

Cuenta un jurista de Kairuán llamado Muhammad Ibn al-Harit al-Jusani, autor de una completa biografía de los jueces andaluces, lo siguiente:
"Había en nuestra ciudad dos señores tan bien calificados, que su testimonio hacía fe en aquellos tiempos; ambos eran amigos de Muhammad ben Baxir y solían con frecuencia tratarle; él los tenía en muy buen concepto, como hombres ambos muy virtuosos: uno de ellos era el abuelo de Ahmad ben Baxir, el conocido vulgarmente por Ben al-Agbas.
Pues bien, ocurrió que uno de los más ricos comerciantes de Córdoba murió, y un esclavo que el difunto tenía presentose al juez Muhammad ben Baxir exponiéndole que su señor, el difunto, le había manumitido y le había encargado que se casara con su hija, legándole para ese efecto el capital que poseía el difunto. El juez exigió prueba fehaciente de las pretensiones del esclavo y éste trajo a dos señores, los cuales testificaron que era verdad lo que el esclavo había expuesto. El juez aceptó la deposición de los testigos y decretó en favor del esclavo, cual éste había solicitado. Pero poco tiempo después, uno de estos dos testigos se puso en trance de morir y encargó que comunicaran al juez el deseo que él sentía de verle y hablarle. El juez recibió esta noticia hallándose en el cortejo de un entierro en el cementerio de Bilat Mugaytz y, al volver de este entierro, fue a visitar a aquel señor. En cuanto éste vio al juez, a pesar de la situación dolorida y agónica en que se hallaba, luchando con la muerte, se puso a andar a rastras haciendo esfuerzos para acercarse al juez. Este le dijo:
- Pero, hombre, ¿qué te pasa?
Creía el juez que aquella agitación violenta, aquellos esfuerzos penosos, se debían a la enfermedad; pero el hombre aquel le contestó:
- Me voy derecho al infierno, si no me salvas tú.
- No, hombre, no -replicó el juez- ¡ten confianza en Dios!; él te librará del fuego del infierno. Vamos a ver ¿qué es lo que pasa?
- ¿Te acuerdas -replicó el enfermo- de que fui yo testigo en favor de fulano, esclavo de zutano? Pues lo que entonces dije fue una mentira mía. Por temor de Dios, deroga la decisión que tomaste. Ejecuta, por el contrario, aquello que debió haberse decidido (a no mediar mi falsedad).
Muhammad ben Baxir, el juez, se calló, puso las manos sobre sus rodillas, levantose y se puso a decir:
- La sentencia es firme... y tú te vas al infierno."
La Justicia en la España musulmana.
Los jueces de Al-Andalus.

-Esto ocurría en la Córdoba Califal Don Alfonso. Lo que sucede es que el Cadí , en su caso,es el Estado y los falsos testigos los miembros del tribunal que le examinaron. Ya la sentencia es firme ,sin recurso, ellos se llevarán al infierno lo que han hecho. - Sentencia el Vinagre con una inesperada seriedad solemne que me deja atónito.
Me quedo pensando, este hombre siempre me deja pensando. En realidad no sé como sabe tantas cosas de mi el Vinagre, pero lo cierto es que me hace escribir cada vez que tengo un encuentro con él.
-¿Me va invitar a café usted en el bar de Manué ?-
-Sí claro- respondo con gran rapidez, pero ya no estaba allí, había desaparecido como siempre.
Miré el reloj las diez y sólo, una bolsa en cada mano llena de pescado sin poder acordarme donde lo había comprado .
Solté en el frigorífico la compra y salí corriendo al bar del Manuel para ver al Vinagre.


Le dije al hijo de Manuel – ¿Manolo te han dejado algo para mi ?.-
-Me responde indiferente -este papel.-
Una soleá del Vinagre:
Mala memoria la mia,
que cuando trato de olvidarte,
siempre se me olvida.

Al cabo de diez largos segundos que le encanta apurarlos para crear intriga dice - sólo debes siete euros-
-¿Siete Manuel y eso?-
Se volvió hacia la máquina del café y le dio a lo del agua caliente y no me miró hasta que no le dejé el dinero en lo alto del mostrador.Creo que pagé todo lo que debía el Vinagre.

Esto se lo dedico a las personas de las que habla el Vinagre para que aprendan de cerámica, que sé que no tienen ni idea de quién es este gran artista , se llama José Márquez, de Arcos de la Frontera.
Estos murales se encuentran en la calle Esperanza de Triana y fueron realizados en 1967 para decorar unas oficinas de la Caja de Ahorro de San Fernando de Sevilla, cocidos en los hornos de la Fábrica de Hijos de Ramos Rejanos. Desde siempre me encantaron,los considero verdaderas vanguardias.


Homenje a las vanguardias en cerámica.
NEOCUBISMO .
JOSÉ MÁRQUEZ

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cabrones, que se mueran todos, y asi nos puedan dejar las vacantes, a por ellos.