lunes, 14 de diciembre de 2009

APUNTES PARA UN LIBRO INÉDITO. HISTORIAS DEL VINAGRE

HISTORIAS DEL VINAGRE
El desengaño


Cuando me ve caminando absorto en mis pensamientos al caer la oscuridad de la noche o en algún bar en el momento que más distraido estoy, para sacarme alguna caña . Se acerca y como si de una aparición se tratara, me habla con su voz ronca, pero peculiar. De una manera tan especial que parece una impostura , una forma estudiada y ensayada de representación teatral al expresarse.
Su voz es única, pero sin embargo me es familiar, me recuerda a voces que ya he oído antes . Posiblemente en mi infancia en alguno que discutía con un ditero , por aquellos corrales y casas de vecinos del viejo arrabal de Triana donde nací. También podría ser ese que todas las noche escuchaba decir Casimiro apúntame esto, en las casas de comida, donde cenaba diariamente una sopa caliente de grelos , acompañado de la sonata de sorbos de los viejos mareantes y náufragos de la vida en el puerto de Ferrol. Tal vez, en los últimos bares abierto ,de las calurosas madrugadas de Sevilla, donde al final siempre quedaba uno, el último. El que coincidía siempre con todas mis opiniones y me regalaba el oído enzarzando todo lo grande que era mi inteligencia . Pero al final me sacaba también, como siempre los tres cubatas.
Esta noche, no lo esperaba y ha sido una sorpresa encontrarme a tan singular personaje. Hemos tenido la siguiente conversación:
-Buenas noches Don Alfonso.
-Buenas noche Vinagre, no le había visto.
-Tiene usted hoy mala cara, tiene cara de dolor. Susurró haciendo una mueca extraña con la boca.
-No, tal vez sea de cansado. Respondí
-A mi no puede usted engañarme. Exclamó
-Yo vivo en la calle, se leer todas las caras y descifrar todas las miradas. Dijo mirándome a los ojos.
Apresurando mi paso le iba diciendo -Bueno hombre, no siempre se acierta.
-Pues esta noche, es de las que he acertado. Gritó cuando me iba.
Paré en seco y me volví hacia él ..
El Vinagre mientras fumaba armoniosamente, como si un misterioso rito estuviese celebrando.
Apuntaba una sonrisa cómplice sobre el humo que se le escapaba entre los pocos dientes de su boca.
Me dice -Veo en su rostro perfilada la triste sombra del engaño amoroso.
-La he visto hoy, no estaba usted con ella Don Alfonso.
Hoy hace mucho frío, esta noche es ya 15 de diciembre y el invierno se ha adelantado. Le comento.
-¿ Dónde dormirá usted hoy? Le pregunté.
-En la calle, como siempre. Respondió entre soplidos.
Dormiré en unos soportales que hay por los Remedios, allí están en obras y no te molesta nadie.
- Además, me gusta más el frío que el calor , eso ya lo sabe usted .
- Bueno, pues que descanse, hasta otro día. Me despido con prisas
-Un momento Don Alfonso que tengo que darle algo. Me requiere energicamente.
¿El qué?
-Una letra que he escrito para usted, para su libro.
¿Para que libro? Pregunto sorprendido.
Para el que esta escribiendo. Respondió con rotunda seguridad.
Aclaro - Yo no estoy escribiendo ningún libro, sabe perfectamente que soy ceramista.
-Ya lo escribirá. Sentencia.
Saca una mano del bolsillo, la abre y deja caer sobre la mía una arrugada y grasienta servilleta de un bar. Apenas puedo leer lo que pone, entre la letras ilegibles y el papel que esta hecho un higo.
Le digo, mientras levanto la cabeza del papel.
-Esto tendrá que restaurarlo en el Instituto de Patrimonio Histórico de la Junta.
Pero ya había desaparecido, como siempre.
Aquí me ven, las cinco de la mañana intentando descubrir que es lo que ha escrito el Vinagre en el papel.
Escribo literalmente lo que creo que pone:

Soleá de Triana
El Desengaño
A mi amigo Alfonso, con mucho respeto y sabe usted que yo le aprecio.
El vinagre.

Alfonso no por mas penar
esa mujer te va a querer,
no te dejes hoy trajinar
que mañana puedes perder.



Alfonso Orce

Sevilla , 15 de diciembre de 2009

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